Sigues confinado. Ok. Hora de sacar el Casiotone.

Estar confinados ha hecho que, de repente, cada objeto que nos rodea dentro de nuestra propia casa adquiera un nuevo significado. Podríamos así renombrar las estancias de la casa, llamando de otra manera a la cocina o al recibidor, inventar un nuevo lenguaje con palabras raras; otra opción es recuperar viejos objetos que guardábamos en maleteros y darle utilidades novedosas e inusuales, o darle una nueva oportunidad a ese instrumento musical que escondíamos en el armario.

Es tiempo quizá de pensar en las nuevas oportunidades que podemos darnos a nosotros mismos como habitantes de nuestro espacio, espectadores de nuestra historia, cinéfilos, lectores o melómanos. Aquí te damos una lista de unas cuantas ideas.

Escucha toda la música en formato físico que tengas en casa. Cintas de cassette con los “varios” de la época, discos de vinilo que eran de tus padres y todos esos CD´s… Esta experiencia es también un viaje en el tiempo. Destino: el pasado. ¿Te acuerdas de las grabaciones que hiciste de la radio? ¿Y de quiénes te hicieron esos regalos musicales?

Ordena los libros. Si eres de los que acumulan y acumulan, seguro que en los últimos años has recolectado una buena cantidad de libros. ¿Los has abierto?, ¿los has leído? Quizá te apetezca volver a leer novelas de juventud o el best-seller de aquel año que nunca llegaste a empezar. Y si no, siempre le podrás dar una oportunidad a las enciclopedias y libros de consulta: tienen unas fotos buenísimas. Y si los tienes repetidos, ya sabes qué regalar tras el confinamiento…

Adapta comidas y bebidas a tus gustos musicales. ¿Cómo sabe la hamburguesa mientras suena ese oldie de los años cincuenta?, ¿qué tal una copa de champagne escuchando a Edith Piaf? Y si eres de los que escuchan rancheras… ¿Una michelada, guacamole o quesadillas? Viajar con el paladar también es posible, además de enriquecedor.

Ahora te toca a ti. Desempolva el Casiotone, afina la guitarra o saca el ukelele. Aprender a tocar un instrumento puede ser una gran forma de evadirte de la realidad, y quién sabe si el principio de una carrera musical.

¿Qué tal la distribución de los muebles? “Este sofá mejor aquí, ahora que pasamos más tiempo en el salón”, “uy, este espejo de dónde ha salido… pues lo ponemos aquí”, “¿qué te parece cambiar la cama de sitio?”. Cambiar y renovar las plantas, los cuadros o las fotos que inundan tus paredes también es una manera de renovarse, ¡aire fresco!

Mueve tu cucu. Un poco de ejercicio nunca viene mal, y ahora que estamos tanto tiempo en casa es el momento de demostrarte que es posible hacer deporte sin necesidad de ir al gimnasio. Si te gusta el yoga, el pilates o meditar, también es un buen momento para que disfrutes del acogedor espacio de tu hogar.

Bailar pegados. ¿Y qué decir de los bailes? Atrévete con coreografías sencillas al ritmo de los temazos que más te gustan, no olvides que a pesar de todo es primavera y que puedes ir preparándote para mover el esqueleto al ritmo de las canciones del próximo verano.

Reutiliza, reinvéntate. De todo se aprende, así que ya puedes poner la mente a funcionar para sacar de esta experiencia toda la buena energía que puedas… y compartirla con tus personas más queridas. Piensa en las cosas que no utilizas y si les puedes dar otra oportunidad o usarlas con otros fines, te sorprenderás.

Todo lo que se os ocurra para hacer más grande esta lista de recomendaciones es bienvenido, así que… esperamos tus consejos.