Salas de concierto para grupos indies

La música independiente tiene su templo en el corazón de cada seguidor ¡Arriba los corazones! Pero si nos ponemos menos cursis y algo más prácticos, si queremos escuchar en vivo y en directo las canciones que escuchamos todos los días en casa, hay que localizar geográficamente los lugares y apuntar bien la dirección de estos sitios en los que escuchar a nuestras bandas favoritas en estado puro: las salas de conciertos.

Esos sitios mágicos son lugares que forman parte de una cultura tras la que hay décadas y décadas de trabajo, ensayos, pruebas de sonido y un largo etcétera. Los bares con escenario, a veces también abiertos hasta altas horas y funcionando como discoteca, son indispensables para comprender el panorama y la escena independiente de cada país, de cada región y de cada ciudad. ¡Y queremos saber dónde están!

Si los festivales al aire libre son para la primavera y el verano, el otoño y el inviernes es inevitablemente para las salas. Lugares ultrafamosos como Marquee en Londres o el Olympia en París hacen que el contacto del público con las canciones se realice de una forma mucho más directa. Las salas, al tratarse de un espacio cerrado, cuentan con un sonido mucho más nítido y envolvente, la cercanía con los artistas hace que la atmósfera sea mucho más íntima y, ¡claro!, eso de tener a los cantantes y grupos casi al alcance de la mano no sucede todos los días.

Estas son algunas de las salas –no todas, por eso siempre dejamos hueco para vuestras aportaciones y comentarios- de algunas de nuestras ciudades: Bilbao, Barcelona, Valencia y Madrid. Seguro que conocéis casi todas, pues en ellas actúan o han actuado los grupos que más nos gustan.

Bilbao, el mundo empieza debajo de casa

Desde Oso Polita no podemos evitar comenzar con la lista de estos importantísimos lugares, los sitios que más cerca tenemos y en los que se ha forjado nuestra formación musical.

Salas como Bilborock, en Mesedeetako Kaia número 1, que con veinte años de trayectoria está ubicado en la iglesia de La Merced, siglo XVII, y es también un espacio –igual que Alhóndiga Azkuna Zentroa- en el que arte, cultura, música e historia se dan la mano y están en un constante fluir.

A principios del milenio abría sus puertas la sala Azkena, Ibañez de Bilbao 26, con una suculenta programación casi diaria de música en vivo, un escenario por el que han pasado, entre otros muchos, grupos y cantantes como Dover, Niños Mutantes o Ariel Rot.

Pero también hay muchos muchos bares vinculados a la música, ¡tendrás que conocerlos de primera mano si no lo has hecho ya!

Míticas salas de de música indie en Barcelona

La ciudad condal tiene uno de los circuitos más interesantes, gracias a lugares como la sala Sidecar –en la PlaÇa Reial 7, que ofrece una suculenta programación cultural desde el año 1982-, la ya mencionada sala Barts –antiguo Teatro Español, con su color rojo pasión y uno de los mejores sonidos de la ciudad- o la mitiquísima sala Apolo, tradicionalmente con dos maravillosos espacios a los que se ha unido un tercero en la última temporada-. Estos dos lugares, muy frecuentados por mogollón de grupos, están en el Paralell, la calle por excelencia del espectáculo en Barcelona.

No podemos olvidar la sala Razzmatazz -Almogàvers, 122-, que abrió sus puertas en el año 2000 y presume no solo de tener cinco clubes, sino además de haber contado sobre sus tablas con grandes nombres de la música independiente internacional como Morrissey, David Byrne, Coldplay, Kanye West, Massive Attack, Mondays, Primal Scream, The Stone Roses o Aphex Twin entre otros muchos. Todas ellas –y muchas más- hacen que el tejido cultural de Barcelona sea un hecho, algo consolidado y característico de esta ciudad tan internacional.

Por el Mediterráneo hasta Valencia

Costa a costa, playa a playa…por el litoral desde Barcelona llegamos hasta Valencia. ¿Recordáis aquellos grupos de la escena de Castellón como Los Romeo? ¿Ha influido algo que la zona sea una de las que más festivales de música concentre para que las salas de conciertos de Valencia sean lo más de lo más? ¡Cómo no iba a ser así en la ciudad de Las Fallas!

Seguro que aunque no hayas pisado la ciudad del Turia has oído mil veces hablar de la sala Wah wah, -Carrer de Campoamor, 52-, porque por ahí han dado algún concierto tus bandas favoritas; o el Loco Club, que programa conciertos casi a diario, tanto de grupos indies nacionales como bandas internacionales, está en la calle de l’Erudit Orellana, 12.

Más tranquila y de atmósfera más íntima son salas como Matisse, en la calle Campoamor, o el Magzine Club, en la calle Pérez Escrich, 19… que para lugares multitudinarios ya está La3, en la Avenida Blasco Ibañez 111, con varios espacios y una suculenta programación. Ya tenéis donde elegir…

¿Acaso pensabais que en Valencia todo eran las discotecas de la Ruta del Bakalao?

Mucho más público hasta llegar a Madrid

El circuito de salas de la capital tiene grandes nombres que se remontan a principios de los años 80 o incluso antes, cuando en la Movida madrileña empezaron a aparecer grupos y grupos de pop y se abrieron salas de conciertos a tutiplén.

Algunas de ellas continúan funcionando, como el Sol, en la céntrica calle Jardines número 3, que en este próximo 2019 cumple 40 años. Lugares del barrio de Malasaña, como la Sala Maravillas –antes Nasti-, que junto a la sala Siroco y el café La Palma son lugares a los que suelen ir de concierto los que viven en Madrid, aparte de bares como La Vía láctea o el Penta.

Para conciertos más grandes no pueden faltar en la lista el Teatro Barceló, con dos espacios para conciertos y ubicado a la salida del Metro Tribunal, o el Ochoymedio, en el mismo edificio….lugares que seguro conoces. La favorita de los grupos independientes suele ser La Riviera… Pero no todo queda en el centro centro de la ciudad, pues hay ejemplos legendarios como el de la sala Moby Dick, que lleva más de un cuarto de siglo programando buenísimos conciertos en la Avenida del Brasil.

¿Y vosotros? ¿Qué sala que os ha hecho vibrar echáis de menos? ¿Nos recomendáis alguna en otra ciudad que no nos podemos perder si vamos de visita?