Los secretos de la música 8D: escuchar con el cerebro y no con los oídos

¿Estamos preparados para escuchar música y sonidos con la cabeza en vez de con los oídos? Esta es básicamente la pregunta que lanza la propuesta de la música 8D, que se refiere, ni más ni menos, que a la aplicación de la tecnología del sonido más vanguardista a los usuarios más habituales.

Si eres de los pocos que todavía no sabe de qué va todo esto presta mucha atención a todo lo que te vamos a contar, y sobre todo ten a mano unos buenos cascos, porque la experiencia es digna de disfrutar.

¿Es la música en 8D un timo o simplemente un paso más en la evolución natural de la última tecnología del sonido?

Para empezar el nombre se las trae, porque 8D se refiere, como habrás podido adivinar, a las dimensiones del sonido.

¿Han puesto el ocho como podrían haber puesto el tres o cualquier otro número simplemente para hacerlo más atractivo?

La respuesta a esta pregunta parece ser afirmativa, o al menos nosotros no hemos encontrado ninguna información que nos haga pensar lo contrario.

¿Te imaginas ver las películas de cine clásico en tres dimensiones? ¿Te imaginas entrar en un mundo en blanco y negro pero con profundidad y en el que poder moverte a tus anchas?

Bueno, pues algo parecido aplicado al mundo del sonido también es posible, y si desconfías de lo que te decimos presta mucha atención aquí. ¿Es o no es como ver una película de Chaplin en 3D?

El objetivo de hacer más inmersivo y envolvente el sonido es algo que viene de hace décadas, ¿recordáis el famoso vídeo en el que parece que estamos en una antigua peluquería y te cortan el pelo?

Puede ser un buen punto de partida para explicar todo esto, aunque la música en 8D no es exactamente lo mismo.

Cuando hablamos de música en 8D o música en 3D, que es lo mismo, nos referimos a una calidad hiperreal del sonido.

Esta sensación de movimiento, desplazamiento y cambios de ubicación de la procedencia del sonido ha causado furor en las redes; y es alucinante explorar las posibilidades que nos ofrece la música, con sus efectos y límites hasta hacerla super super real.

¡Esto nos encanta!, pero ¿cómo se logra esa sensación de realidad en el sonido?

Este sonido tan moderno e innovador llegó a nosotros la pasada primavera con la canción Satyameva Jayate, de Dilbar, que seguro habéis escuchado alguna vez aunque solo sea a propósito del sonido 8D.

Si no lo habéis hecho podéis hacerlo AQUÍ.

La canción parece que va de un lado a otro, y esto se consigue alterando los volúmenes relativos. La sensación es como si en vez de escucharla con auriculares, estuviéramos en el exterior y el sonido estuviera en movimiento.

O lo que es todavía mejor, como si la canción sonara dentro de nuestra cabeza y nuestro cerebro dispusiera en su interior de esa habitación que simula ser el exterior.

Para la creación de este audio, lo que se ha hecho ha sido aplicar a los auriculares un algoritmo similar al que aplicaría nuestro cerebro si el sonido –o en este caso lo altavoces- estuvieran en movimiento. A ello se debe la sensación es la de que es sonido “se mueve”.

Nuestro cerebro y nuestros oídos actúan de forma diferente en función de la procedencia del sonido, y esto es lo que el sonido 8D pretende imitar. Dependiendo de dónde esté el sonido, nuestra cabeza y nuestras orejas se preparan para la recepción de una manera o de otra.

Aplicar esto a la música es algo realmente complicado, y ese algoritmo del que os hablábamos hace que los auriculares modifiquen los sonidos en función de su procedencia. De esta manera logramos disfrutar de la música de una forma casi interactiva.

¡Con esta nueva evolución es posible componer música como si estuviéramos moviéndonos por la habitación o como si los altavoces estuvieran flotando en al aire!

¿Es realmente la música 8D de algo tan nuevo?

Sin embargo, esta presentación del sonido de una forma tan realista ya estaba presente en videojuegos, realidad virtual y realidad extendida desde hace tiempo, y la sensación es mucho más impactante cuando además de escuchar sonidos, también tenemos disponible dispositivos de realidad virtual.

Al ser solo música debemos cerrar los ojos para “visualizar” eso que estamos escuchando, y los críticos a esto del 8D dicen que eso hace que tampoco sea una experiencia tan inmersiva.

Otros antecedentes de esta técnica es el sistema holofónico que en la década de 1980 desarrolló el argentino Hugo Zuccarelli, consiguiendo realizar grabaciones en tres dimensiones como si estuviéramos en un espacio de 360 grados.

También recuerda al Dolby, el sonido envolvente de las salas de cine…pero esta vez en nuestros cascos y sin salir de casa.

¿Nos venden la moto?

Igual que en todo, esta moda que se ha hecho tan viral tiene también sus detractores, como Yerko Petar Ivanovic-Barbeito, un neurólogo del Centro Integral de Neurociencias HM Cinac, que además es pianista y compositor.

El crítico piensa que esto del 8D no es más que puro marketing, y que «básicamente, lo que está haciendo este tipo de música es jugar con el propio sonido que llega por los auriculares. Juega con la capacidad de percepción del sonido, no con el cerebro”.

¿Verdad o ficción? ¿Mito o realidad? El caos es que el sonido en 8D es efectivo, y enseña por dónde pueden ir los tiros en la industria y la ingeniería del sonido, que hace que cada vez lo que escuchamos sea mucho más realista, aunque eso sí: ¡no hay nada como un concierto!