El contrato de la producción musical y el management

Ningún grupo o solista de los que luego se han hecho mundialmente famosos en el mundo de la música ha tenido unos comienzos fáciles.

La mayoría de las bandas y cantantes llegan al panorama de la música independiente de una manera natural, comenzando en muchos casos como aficionados para después profesionalizarse poco a poco y llegar a grabar discos que luego se publican, álbumes cuyas canciones aparecen en la radio, en las redes sociales y son protagonistas de las vidas de quienes las escuchan.

Del garaje de casa a los grandes escenarios hay muchos pasos, y para ellos son clave la producción musical y los managers.

Los conciertos y los festivales, así como la participación en concursos de maquetas o certámenes son algunos de los muchos factores y elementos que forman parte de la carrera musical de una banda, y con ellos llegan los inicios de la producción musical, que son todos los aspectos que rodean al grupo y de los que la banda no puede ocuparse directamente.

Los aspectos más burocráticos y administrativos deben ser cuidados al detalle y resultan imprescindibles para que el trabajo artístico luzca como debe de ser y se le pueda sacar el máximo partido posible a la faceta creativa.

Este es el gran ámbito de la producción, donde se agrupan agentes del mundo musical como las promotoras de conciertos, las salas, los gabinetes de comunicación, las personas responsables de las redes sociales y la prensa…el maravilloso mundo de la producción musical.

El management, la gestión, el booking…todo ello son acciones que cuando una banda comienza a ser más conocida y famosa deben ser externalizados. Por ello también  vamos a ver los diferentes tipos de contrato de producción musical, que dependem del modelo de relación que el grupo quiera tener con su manager. Aunque vamos a centrarnos en una perspectiva creativa y artística, esta variedad de contratos es también válida para productores y compositores de música.

¿Sabéis cuál es el primer consejo antes de firmar un contrato?

Obviamente lo habéis adivinado: leer la letra pequeña. Esto que puede parecer tan evidente, incluye al mismo tiempo el riesgo de jugarnos malas pasadas en el futuro, por lo que sería ideal subrayar lo que no entendamos y preguntárselo a nuestro experto abogado de confianza preferido.

En caso de no tenerlo siempre podremos tirar de la lista:

-Sympathy for the Lawyer es una boutique legal especializada en Industria musical, un despacho de referencia en el asesoramiento jurídico y fiscal dentro del sector de la música. Se trata del departamento especializado de Mylababogados

Open Law presta servicios a medida, para que los músicos y artistas no tengan que preocuparse nada más que de su música. Están especializados en servicios de management y representación. 

Abogados culturales es otro de los despachos que pueden ayudarnos con consultas y dudas de este tipo.

Luego debemos atender al tipo de contrato que vamos a firmar.

Si el contrato es Pro-Manager, el artista debe fijarse e intentar realizar alegaciones y comentarios, así como las negociaciones oportunas en aspectos como:

-Fácil suspensión del contrato y corto plazo de la cancelación si el manager no cumple los objetivos

-Que el dinero que el artista recibe por costes que afecten de forma directa a su actividad  -grabación, los gastos de un viaje por motivos laborales y otros gastos de empresa-, no sean incluidos en los ingresos brutos del artista, ya que de ellos se desprende el ingreso que recibe el manager

-Es importante prevenir si el manager tiene derecho a recibir comisiones sobre cualquier contrato negociado durante el plazo en el que ha estado trabajando con el artista que pudieran sucederse en el futuro, por si tuviera o no derecho sobre ellos.

-Con la “cláusula crepuscular” el manager aun recibe los ingresos de contratos negociados durante la vigencia del contrato, pero la cantidad de ingresos decrece con el tiempo, hasta desaparecer.

Si el contrato es Pro-Artistas, el manager debe atender con atención a aspectos como:

-Plazo de vigencia. Los plazos iniciales y las posibles prórrogas en caso de que el negocio vaya bien: una primera, segunda y hasta una tercera prórroga.

-La explicación en detalle de los servicios que se contratan, delimitar bien las funciones, que no se excedan y que siempre pueda lleguen a ellas la persona.

-Qué autoridad va a tener el manager y cómo va a afectar a la faceta creativa del grupo.

-Comisiones que cobra. Cómo son y si pueden ampliarse o ser progresivas si el negocio aumenta.

-Qué gastos asume el manager, si pone un porcentaje del dinero, en qué forma participa en el reparto de los beneficios etc

-Los aspectos de tipo formal que están estandarizados como las frases legales son importantes para el contrato pero protegen igualmente los intereses de ambas partes.

El artista debe tener en cuenta que contratar a un manager es pagar el sueldo de una persona multitarea que se dedique a llevar al grupo al lugar acertado, cumpliendo sus objetivos. Estar en contacto con la prensa, tener buenas relaciones con los medios y las personas adecuadas… saber dar con la tecla adecuada.

Es importante que este cargo tenga la empatía suficiente con el grupo o el solista, conozca sus objetivos y sepa perfectamente a dónde quieren llegar.

Además hay que tener en cuenta las características de nuestro tiempo y se atienda a las facilidades que 2019 puede ofrecernos. Con las plataformas de difusión de la música tipo Spotify podemos llegar mucho más lejos en geografía, pero también eso puede confundirnos y hacer que se preste menos atención al mercado nacional donde, por ejemplo, podremos realizar actuaciones con mucha más facilidad.

En la mayoría de los casos del circuito independiente, el manager ya no va a ser tanto esa persona que ejerza de intermediario entre la banda y la compañía discográfica. Las fronteras en la actualidad son bastante más difusas y la persona representante debe atender mucho más a factores como hacer una buena red de contactos, buscar oportunidades más allá del mundo de la música – que aparezcan canciones del grupo en películas o anuncios, sponsors, actuaciones en fiestas privadas- o llegar a asumir tareas más propias de un sello discográfico.

Otras tareas pueden ser la búsqueda de inversores, la idea de llevar a cabo un crowdfunding para el próximo disco, la negociación de la distribución física y digital o la creación de productos vinculados a los artistas (merchandising).

Como hemos visto y podemos deducir a partir de lo explicado, en 2019 las tareas de representación y management están mucho menos definidas que en el pasado. ¡Estamos encantados de recibir vuestros comentarios!